Consejería y acompañamiento pastoral
Cómo sostener la primera conversación, cómo acompañar a una víctima, qué hacer con cada tipo de adicción, cuándo derivar y cómo cuidar al que aconseja.
Para el equipo de consejería de {{ nombreIglesia }}
Usted no está aquí para curar a nadie. Está aquí para que la persona no esté sola, para que llegue a quien puede tratarla, y para que nadie quede en riesgo mientras eso ocurre. Cuando aparezca un delito, este documento cede el paso al protocolo del Documento 2.
El encuadre
La consejería pastoral tiene un lugar propio y valioso, y se vuelve peligrosa cuando pretende ser otra cosa. Definir el encuadre no es un trámite: es lo que protege a la persona, al consejero y a la iglesia.
- Acompañamiento espiritual y humano.
- Escucha sostenida en el tiempo.
- Enseñanza y dirección bíblica.
- Oración e intercesión.
- Ayuda práctica y comunitaria.
- Puente hacia la ayuda profesional.
- Presencia durante el proceso judicial.
- Psicoterapia.
- Diagnóstico de trastornos.
- Indicación o suspensión de medicamentos.
- Peritaje ni investigación de hechos.
- Mediación entre víctima y agresor.
- Sustituto del tratamiento clínico.
- Sustituto de la denuncia.
La confidencialidad se declara al principio
Es el error más frecuente y el más costoso: prometer secreto absoluto y después tener que romperlo. Se dice al inicio de la primera sesión, en voz alta, con estas palabras o parecidas.
«Lo que hablemos aquí queda entre nosotros. Hay tres excepciones y quiero decírtelas antes de que empieces: si tu vida está en riesgo, si la vida de otra persona está en riesgo, o si hay un niño siendo dañado. En esos casos voy a tener que buscar ayuda, y te voy a decir qué estoy haciendo.»
Decirlo antes cambia dos cosas. Le da a la persona el control de qué cuenta y cuándo. Y a usted le evita la trampa de elegir entre traicionar una promesa o dejar a alguien en peligro.
Reglas de encuadre
- En el recinto de la iglesia, en horario informado a otra persona del equipo. No en domicilios, no en autos, no en cafés.
- Puerta con visibilidad, y otro adulto en el lugar aunque no en la sala.
- Con menores de edad: siempre con puerta abierta, con otro adulto en el recinto y con conocimiento del apoderado.
- Preferentemente consejero del mismo sexo que la persona aconsejada, y nunca a solas en caso contrario.
- Duración acordada, de 45 a 60 minutos, y un número acordado de sesiones que se revisa. La consejería indefinida crea dependencia.
- Registro mínimo: fecha, tema, acuerdos, derivaciones. Sin transcripción del relato. Una ficha de consejería es dato sensible de salud: se custodia según el Artículo 22 y se rige por el Artículo 25, protección de datos personales. Nunca en el teléfono personal, nunca por mensajería, nunca en un correo particular.
- Sin préstamos de dinero, sin negocios, sin favores, sin vínculo romántico. Jamás, y tampoco después de terminar la consejería.
- Si la persona es su familiar, su empleado, su jefe o su amigo cercano, derive a otro consejero.
La primera conversación
Alguien está a punto de contarle algo que no le ha contado a nadie. Los primeros dos minutos deciden si habrá un segundo relato. No hay que ser experto: hay que no hacer daño.
Las cuatro frases
«Te creo.» Sin condición, sin «pero», sin pedir pruebas.
«Hiciste bien en contarlo.» Nombra el valor que le costó.
«No es tu culpa.» La víctima casi siempre se culpa. Dígalo aunque no lo haya pedido.
«No estás solo en esto.» Y luego cumpla. Es la única de las cuatro que compromete.
Lo que no se hace
| No haga | Por qué |
|---|---|
| No pregunte detalles ni haga preguntas cerradas. | Contamina el relato para la investigación y revictimiza. La entrevista la hace un profesional entrenado, una sola vez. |
| No pida que repita lo que dijo. | Cada repetición desgasta y reafirma el trauma. |
| No pregunte «¿por qué no lo contaste antes?». | Suena a reproche. Callar años es lo típico, no lo extraño. |
| No pregunte qué hizo o qué llevaba puesto. | Traslada la responsabilidad a la víctima. |
| No muestre horror ni llore más que la persona. | Termina cuidándolo a usted en lugar de contar. |
| No defienda a la persona señalada ni diga «no puedo creerlo de él». | Cierra la conversación de inmediato. |
| No prometa secreto. | Ver el encuadre del Capítulo 1. |
| No dé versículos como respuesta inmediata. | El consuelo bíblico llega después de la escucha, no en lugar de ella. |
| No hable de perdonar al agresor en esta conversación. | Es prematuro y se escucha como una orden de callar. Ver Capítulo 4. |
| No proponga reunir a las partes. | Está prohibido por protocolo y aumenta el riesgo. |
Cómo se cierra
- Diga qué va a hacer usted, concretamente, y en qué plazo. Sin sorpresas.
- Pregunte si está segura o seguro hoy, y dónde va a dormir.
- Acuerde el próximo contacto, con día y hora.
- Entregue los números del directorio y el nombre del Encargado de Protección.
- Registre por escrito según el Artículo 13: textual, entre comillas, con fecha y hora.
- Si hay delito, active el protocolo. La denuncia corre en 24 horas y no depende de que la persona vuelva.
Un detalle sobre la retractación. Es frecuente, sobre todo cuando el agresor es un familiar o alguien respetado en la comunidad, y no significa que el hecho no ocurrió. Si ocurre, no presione ni exija explicaciones: mantenga el vínculo, informe al Encargado y deje que la Fiscalía haga su trabajo.
Acompañar a una víctima
Un proceso penal dura años y desgasta. La mayoría de las iglesias acompaña bien la primera semana y desaparece al tercer mes. El valor real de la iglesia aquí no es el consejo: es la permanencia.
Lo que verá y suele malinterpretarse
| Lo que se observa | Qué es en realidad |
|---|---|
| Frialdad, ausencia, «no está en el culto» | Disociación. El sistema de alarma se apaga para sobrevivir. No es dureza de corazón. |
| Sobresalto, irritabilidad, insomnio | Hipervigilancia. El cuerpo sigue en alerta aunque el peligro pasó. |
| Relato desordenado, fechas que cambian | Característico del recuerdo traumático. No es señal de mentira. |
| Culpa y vergüenza | Lo más común y lo más dañino. Se corrige nombrándolo, muchas veces. |
| Desconfianza hacia el pastor o el liderazgo | Esperable, sobre todo si el agresor era una figura de autoridad. No lo tome como algo personal. |
| Enojo con Dios | Parte del proceso, y hay salmos enteros escritos desde ahí. No lo corrija: acompáñelo. |
| Retrocesos después de meses buenos | Normal. Una audiencia, una fecha o un olor lo reactivan. |
Acompañamiento en el proceso judicial
- Una persona designada, estable, con nombre y teléfono. No un equipo rotativo.
- Presencia física en la comisaría, en la Fiscalía y en las audiencias, si la persona lo quiere.
- Ayuda con lo material: traslado, cuidado de los hijos, permisos laborales, comida en las semanas duras.
- Orientación legal gratuita en la Corporación de Asistencia Judicial, y la unidad de atención a víctimas de la Fiscalía.
- Explicar que los plazos son lentos y que el archivo o el sobreseimiento no significan que no le creyeron.
- Avisar antes de cada hito y estar disponible después. La reactivación viene después de la audiencia, no antes.
- Revisar a los seis meses y al año aunque el caso ya no esté activo.
Lo que la iglesia le debe
- Creerle, sin exigirle prueba.
- Atención profesional gestionada y, en la medida de lo posible, costeada por la iglesia con un fondo destinado a esto.
- No exponerla: sin testimonio público, sin usar su historia para predicar ni en los medios de la iglesia.
- No apurar sus plazos de sanación ni medir su fe por su progreso.
- Si el agresor pertenece a la congregación, la víctima no es la que se va.
- Decirle la verdad sobre lo que la iglesia hizo y lo que no hizo.
Y una advertencia sobre el lenguaje devocional. Frases como «Dios permitió esto para un propósito», «todo obra para bien» o «tienes que perdonar para sanar» hacen daño real cuando se dicen temprano. No son falsas en abstracto; son crueles fuera de tiempo. Lo que sí se puede decir siempre: Dios no quiso esto, Dios odia lo que te hicieron, y no estás sola.
Perdón: cómo hablar de esto sin dañar
Es el tema donde la consejería evangélica hace más daño involuntario, y por una razón entendible: el perdón está en el centro del evangelio. El problema no es predicarlo, es convertirlo en una obligación con plazo, o en la prueba de que la fe funciona.
Es un proceso, a veces de años, y tiene idas y vueltas. Un consejero puede enseñarlo y orar por él. No puede fijarle fecha ni usarlo como requisito para seguir siendo atendido.
El perdón es interior. La reconciliación necesita dos, arrepentimiento verificable y cambio, y en muchos casos no es prudente ni posible. Pedirle a alguien que se reconcilie para probar que perdonó es un abuso adicional.
La confianza se reconstruye con conducta sostenida en el tiempo, y a veces no se reconstruye. Poner límites, no volver a estar a solas con alguien o no responder sus mensajes es compatible con haber perdonado.
Dios perdona, la iglesia recibe al arrepentido, y el proceso penal sigue su curso. Asumir las consecuencias es parte del arrepentimiento, no una contradicción con la gracia. Un consejero nunca sugiere retirar una denuncia como fruto del perdón.
Frase útil cuando la persona pregunta si está fallando por no poder perdonar: «no tienes que sentirlo hoy; vamos a caminar hacia allá, y mientras tanto Dios no está enojado contigo».
Riesgo suicida
Es la única situación de este documento donde la demora se mide en horas. Aparece junto a abuso, deuda de juego, sextorsión y vergüenza sostenida, y el consejero suele ser la primera persona que se enfrenta a ella.
Pregunte directo: «¿has pensado en quitarte la vida?»
Preguntar no induce la idea. Es el mito más extendido y el más costoso. Callar sí deja sola a la persona, que muchas veces está esperando que alguien se atreva a nombrarlo.
Qué evaluar
- Idea. ¿Piensas en morir? ¿Con qué frecuencia?
- Plan. ¿Has pensado cómo? Un plan concreto eleva mucho el riesgo.
- Medio. ¿Tienes acceso a eso? Medicamentos, armas, altura, cuerdas.
- Intentos previos. Es el predictor más fuerte.
- Momento. ¿Hay una fecha o un hecho próximo?
- Sostén. ¿Quién sabe? ¿Con quién vive? ¿Hay alguien esta noche?
- Consumo. Alcohol y drogas quitan el freno.
Qué hacer
- No deje sola a la persona. Quédese, o consiga a alguien que se quede.
- Retire el acceso al medio, con ayuda de la familia.
- Llame a *4141, línea de prevención del suicidio, o a 131 si el riesgo es inminente.
- Traslado a urgencias si hay plan concreto, intento previo reciente o intoxicación.
- Avise a la familia. Si es menor de edad, al apoderado, siempre.
- Derive a salud mental por el CESFAM o el sistema privado, y verifique que la hora se tomó.
- Seguimiento a las 24, 48 y 72 horas. Contacto breve, concreto, sin sermón.
Aquí la confidencialidad cede. Es una de las tres excepciones declaradas en el encuadre, y hay que decírselo mientras se hace: «voy a llamar a tu hermana, porque no puedo dejarte solo con esto».
- «Tienes tanto por qué vivir.» Suena a que su dolor no cuenta.
- «Eso es del enemigo, resiste.» Reemplaza el tratamiento por una interpretación.
- «Es un pecado, te vas a condenar.» Agrega miedo y culpa a quien ya está desbordado.
- «Ora más y pasará.» Deja la responsabilidad completa en la persona.
- «Prométeme que no lo vas a hacer.» Un pacto no reemplaza atención médica.
Sobre la medicación: un consejero pastoral nunca sugiere suspender un antidepresivo, un estabilizador o cualquier fármaco psiquiátrico, ni interpreta tomarlo como falta de fe. Esa indicación es exclusivamente médica.
Planes por tema
Cuatro guiones de trabajo. Los cuatro comparten una premisa clínica: la conducta casi nunca es el problema de base, es la solución que la persona encontró para otro problema. Quitarla sin tratar su función deja a la persona sin su único regulador.
6.1 Pornografía
El ciclo es conocido: malestar, consumo, alivio breve, vergüenza intensa, aislamiento, y el aislamiento produce el malestar que reinicia todo. La vergüenza no es el remedio, es el combustible. El objetivo del consejero es bajar la vergüenza sin bajar la responsabilidad.
Qué preguntar en la primera sesión
- Deterioro, no frecuencia: trabajo, estudio, sueño, dinero, pareja, intentos fallidos de parar.
- Cuándo ocurre: a qué hora, en qué estado de ánimo, en qué lugar, después de qué.
- Depresión, ansiedad, consumo de alcohol. La comorbilidad es frecuente y hay que tratarla.
- Si el material involucra menores. Si es así, es delito: se activa el protocolo, no la consejería.
- Si hay conducta que involucra a otra persona sin su consentimiento. Cambia todo el marco.
Plan de ocho semanas
- Mapa de disparadores: hora, lugar, emoción, dispositivo. Escrito por la persona, no por usted.
- Barreras concretas: filtros, dispositivo fuera del dormitorio de noche, cambio de la rutina de riesgo.
- Sueño y ejercicio. Es lo que más rápido baja la frecuencia, y lo que nadie propone.
- Un reemplazo real para la función que cumplía la conducta: qué hace ahora con la ansiedad, el aburrimiento o la soledad.
- Encuentro semanal fijo, breve, sin interrogatorio moral.
- Derivación a psicólogo desde el inicio, no como último recurso.
- Apoyo propio para la pareja, con otra persona del equipo.
- Revisión a las ocho semanas: qué cambió, qué no, qué sigue.
Sobre la recaída: es parte del proceso, no el fin del proceso. Acuerde de antemano qué se hace cuando ocurra, para que la vergüenza no lo haga desaparecer. Y no funciona: la promesa pública, la rendición de cuentas sin tratamiento, la confesión ante el grupo como método, ni explicarlo todo como demoníaco.
6.2 Apuestas
Es la adicción conductual mejor caracterizada, la que destruye un hogar más rápido, la más fácil de esconder porque no deja rastro corporal, y la de mayor riesgo suicida. Tiene una lógica cognitiva propia: ilusión de control, creencia de que la racha va a cambiar, persecución de la pérdida.
Orden de las prioridades
- Riesgo suicida. Pregunte directo, en la primera sesión. Ver Capítulo 5.
- Protección financiera del hogar, antes que cualquier trabajo terapéutico: cuentas separadas, un tercero de confianza administrando, límites de gasto, revisión de deudas reales.
- Corte de acceso: bloqueo de plataformas y aplicaciones, autoexclusión en casinos autorizados, salir de los grupos de apuestas.
- Verdad con la familia. El monto siempre es mayor que el primero declarado; conviene decirlo desde el principio y volver a preguntar más adelante.
- Derivación a terapia cognitivo-conductual y a grupo de ayuda mutua.
- Plan de pago realista con asesoría, no con más juego ni con un préstamo nuevo.
Dos advertencias para la iglesia. Entregar dinero para pagar deudas de juego, sin tratamiento en curso, sostiene la adicción. Si la iglesia decide ayudar, que sea con el pago directo a un acreedor, con plan de tratamiento activo y con administración de un tercero.
Y revise la tesorería propia: la mayoría de los desfalcos en organizaciones pequeñas tienen una adicción detrás. Doble firma y revisión externa protegen al tesorero antes que a la iglesia.
6.3 Pantallas y redes sociales
Casi siempre llegan los padres, no el adolescente. Conviene empezar corrigiendo el marco: lo establecido no es que «las pantallas dañan», sino que ciertos usos en ciertos adolescentes producen daño. Exagerar cuesta credibilidad justo con quienes más necesitan escuchar.
Lo que sí está descrito
- Uso nocturno que desplaza el sueño.
- Consumo pasivo con comparación social, más marcado en adolescentes mujeres.
- Exposición a contenido de autolesión y de trastornos alimentarios.
- Ciberacoso.
- Desplazamiento de lo que protege: dormir, moverse, estar con otros cara a cara.
Qué trabajar con los padres
- Dispositivos fuera del dormitorio de noche. Es la medida de mayor efecto y la más resistida.
- Retrasar la edad de acceso a redes sociales.
- Acuerdos negociados y escritos con el adolescente, no prohibiciones unilaterales.
- Mirar el tipo de uso, no el total de minutos.
- Conversar sobre lo que ve, en vez de vigilar sin hablar.
- Buscar el criterio de deterioro: sueño, notas, ánimo, amistades, intentos fallidos de parar.
Advertencia pastoral: prohibir sin sustituir empuja el uso a la clandestinidad y corta el único canal por el que un adolescente contaría un caso de grooming o de sextorsión. El objetivo no es el control, es que siga hablando.
6.4 Infidelidad
Antes de cualquier trabajo de pareja hay tres verificaciones que no se saltan, porque cambian por completo el marco.
- ¿Hubo abuso de poder? Si la relación ocurrió con alguien a quien uno de los dos aconsejaba, discipulaba, enseñaba o empleaba, no es infidelidad simple: es abuso de posición y activa el Artículo 17.
- ¿Hay un menor involucrado? Entonces es delito y se activa el protocolo.
- ¿Hay violencia en la pareja? Si la hay, no se hace consejería conjunta. Ver Capítulo 7.
Descartado eso, el trabajo empieza con sesiones separadas antes de cualquier sesión conjunta, y con una condición de honestidad: la revelación por goteo, donde aparecen datos nuevos cada semana, impide toda reconstrucción. La restauración del vínculo, cuando ambos la quieren, se apoya en verdad completa, corte real del contacto, transparencia verificable durante meses, y tiempo. Y hay algo que el consejero debe sostener con claridad: la persona traicionada no está obligada a decidir rápido, y presionarla en nombre de la unidad familiar es una forma de coerción. La decisión sobre el futuro del matrimonio es de ella, con las excepciones legales del caso.
Las posturas sobre divorcio y nuevo matrimonio difieren entre denominaciones. Este documento no las resuelve: cada iglesia aplica la suya, y el consejero debe conocerla antes de aconsejar.
Pareja y familia
La primera pregunta de toda consejería de pareja, siempre, antes de cualquier otra: ¿hay violencia? Se pregunta a cada uno por separado, en la primera sesión, y con estas palabras: «¿alguna vez te ha dado miedo tu pareja?».
- No consejería conjunta. Sentarlos juntos aumenta el riesgo de la víctima: todo lo que diga en la sala se le cobra después.
- No pedir ni sugerir que vuelva al hogar, ni que aguante, ni que se someta, ni que ore más.
- No condicionar el apoyo de la iglesia a que se mantenga en la relación.
Y una cuarta, operativa: si hay menores en el hogar, hay niños expuestos a violencia, y eso activa el protocolo de protección con independencia de lo que decida la persona adulta.
Cuando no hay violencia, la consejería de pareja en la iglesia funciona bien en lo que le es propio: acuerdos concretos, comunicación, dinero, crianza, expectativas, perdón mutuo por cosas ordinarias. Y tiene un límite claro: si en tres o cuatro sesiones el patrón no se mueve, o si aparece adicción, depresión, trauma previo o infidelidad no resuelta, corresponde derivar a terapia de pareja profesional y seguir acompañando en paralelo.
Trabajo con la familia del afectado
- Cuando hay abuso de un menor, el cuidador no ofensor es la pieza clave de la recuperación. Sostenerlo a él es sostener al niño.
- Los hermanos suelen quedar completamente fuera. Necesitan explicación adecuada a su edad y alguien que los mire.
- La familia va a sentir culpa por no haberlo visto. Nombrarlo ayuda; alimentarlo, no.
- Cuando el agresor es de la propia familia, la lealtad se parte en dos y aparece la presión para que el niño se retracte. Hay que anticiparlo y hablarlo.
- Cuando el afectado es la pareja de quien consume o apuesta, esa persona necesita su propio espacio, con otro consejero. En la práctica casi nunca lo tiene.
Acompañar al ofensor
Una iglesia que abandona al ofensor deja de ser iglesia. Una iglesia que lo protege deja de ser segura. La línea entre acompañar y proteger es la que hay que aprender a no cruzar, y se puede describir con precisión.
- Verdad, dicha de frente.
- Debido proceso interno y derecho a ser oído.
- Acompañamiento espiritual durante el proceso penal y después.
- Un camino real de arrepentimiento.
- Derivación a tratamiento especializado.
- Cuidado de su familia, que no cometió nada.
- Impunidad ni encubrimiento.
- Cargo, ministerio ni docencia.
- Acceso a víctimas potenciales.
- Carta de recomendación.
- Gestión ante la víctima para que retire la denuncia.
- Un relato público en que él aparezca como el que sufre.
Cómo distinguir arrepentimiento de manipulación
Quien ha abusado de una posición de confianza suele ser hábil con las palabras religiosas, y el consejero es su público natural. No se trata de sospechar de todos: se trata de mirar conducta, no discurso.
| Señal de arrepentimiento | Señal de manipulación |
|---|---|
| Nombra lo que hizo, con precisión. | Habla en abstracto: «cometí errores», «fallé». |
| Asume las consecuencias legales sin negociarlas. | Busca que la iglesia interceda o que la víctima retire la denuncia. |
| Acepta las restricciones sin discutirlas. | Negocia el acceso, pide excepciones, apela a su trayectoria. |
| No reclama el cargo. | Pregunta cuándo podrá volver a servir. |
| No contacta a la víctima. | Intenta contactarla «para pedirle perdón». |
| Se somete a tratamiento y lo sostiene. | Ofrece su testimonio de restauración en pocas semanas. |
| No presenta a la víctima como parte responsable. | Insinúa provocación, malentendido o venganza. |
| Acepta que su reputación quedó dañada. | Se presenta como perseguido y busca aliados en la congregación. |
Regla de oro para el consejero del ofensor: no sea usted el mismo que acompaña a la víctima. Son dos personas distintas del equipo, que no comparten el contenido de sus sesiones, y que informan por separado al Comité.
Cuándo y cómo derivar
Derivar no es fracasar ni es falta de fe. Es reconocer el límite del encuadre. Lo que sí es falla es derivar de palabra y no verificar que la persona llegó.
Derivación obligatoria
- Riesgo suicida, autolesiones, ideas de muerte.
- Trauma por abuso sexual o violencia, en menores y en adultos.
- Adicción con deterioro, o consumo de sustancias.
- Sospecha de depresión, trastorno bipolar, psicosis, trastorno alimentario.
- Toda persona que ya está en tratamiento: se coordina, no se contradice.
- Cuando la persona lo pide, sin necesidad de justificarlo.
- Cuando el consejero se siente sobrepasado. Es un criterio válido, no una debilidad.
Cómo se deriva en Chile
| Vía | Cómo |
|---|---|
| CESFAM de la comuna | Es la puerta de entrada del sistema público. Se pide hora de morbilidad con el médico general, que evalúa e ingresa al programa de salud mental. Gratuito para FONASA. Acompañar a pedir la hora aumenta mucho la probabilidad de que ocurra. |
| Urgencias | Riesgo vital inmediato, intento en curso o intoxicación. SAMU 131. |
| Salud Responde | 600 360 7777 · orientación en salud. *4141 · línea de prevención del suicidio. |
| SENDA | 1412 · orientación en consumo de alcohol y drogas, y derivación a programas de tratamiento. |
| SernamEG | 1455, 24 horas · Centros de la Mujer y Casas de Acogida para violencia de género. |
| Programas de reparación | Programas especializados en maltrato y abuso sexual infantil, coordinados desde la red de protección a la niñez y por derivación de tribunales o Fiscalía. |
| Fiscalía | 600 333 0000 · unidad de atención a víctimas y testigos, que entrega orientación y protección durante el proceso. |
| Corporación de Asistencia Judicial | Orientación y representación legal gratuita. |
| Red privada de la iglesia | Los profesionales de confianza identificados por nombre en el Artículo 4. Manténgala escrita y actualizada, con dos nombres mínimo. |
Cómo se dice
La derivación fracasa cuando suena a rechazo. Dígalo así: «voy a seguir contigo, y además quiero que veas a alguien que sabe de esto más que yo; te acompaño a pedir la hora». Cuatro pasos que hacen la diferencia: pedir la hora en el mismo momento y no después, acompañar la primera vez si la persona quiere, seguir viéndola mientras espera, y preguntar en la siguiente sesión si fue. Nunca diga que su problema es demasiado grande para usted: diga que merece atención especializada.
Una nota sobre el profesional que recibe: no se le pide que comparta el contenido de las sesiones. Se le informa el contexto, con autorización de la persona, y se coordina lo práctico.
Oración y ministración
La oración es propia de la iglesia y no hay que pedir permiso para ella. Este capítulo no la limita: define cómo se practica de modo que ayude en vez de dañar, y qué versiones de ella hacen daño demostrable. Define su iglesia: la práctica concreta
Cómo sí
- Con consentimiento explícito, cada vez. «¿Quieres que oremos ahora?»
- Sin imposición de manos sobre el cuerpo de una persona sin pedirlo, y nunca de un adulto a un menor sin otro adulto presente.
- Sin exponer el caso: nunca se ora públicamente por algo que identifique a la víctima.
- En paralelo al tratamiento, no en su lugar. Una y otro se afirman a la vez, sin jerarquía que excluya.
- Con lenguaje que no cargue culpa sobre quien no mejora.
- Con presencia sostenida: la oración semanal fiel vale más que una noche intensa.
Qué hace daño
- Interpretar todo cuadro clínico como opresión demoníaca. Impide diagnóstico, medicación y terapia, y deja a la persona convencida de que su falta de mejoría es falta de fe.
- Sesiones de liberación con adolescentes o con víctimas de abuso, sin evaluación clínica previa. Pueden reactivar el trauma con fuerza.
- Sugerir suspender medicación por confianza en la sanidad. Es peligroso y no le corresponde a nadie sin título médico.
- Ministración a solas, sin registro y sin otro adulto presente.
- Atribuir el abuso sufrido a un pecado, una maldición o una puerta abierta de la víctima. Es lo más cruel que se le puede decir a alguien que ya se culpa.
- Usar la oración para cerrar la conversación cuando el consejero no sabe qué decir. Es mejor decir «no sé» y quedarse.
La formulación que el equipo puede sostener sin conflicto: Dios sana, y usa médicos, psicólogos, medicamentos, tiempo y comunidad para hacerlo. Nada de eso compite con la fe.
Cuidado del consejero
Escuchar relatos de abuso desgasta, y el desgaste tiene nombre: trauma vicario. No es debilidad ni falta de vocación. Aparece en quienes escuchan mucho y cuentan poco, que es exactamente la posición del consejero pastoral.
Señales para revisar en uno mismo
- Imágenes de los relatos que vuelven fuera de las sesiones, o insomnio.
- Desconfianza generalizada, mirar a todos como posibles agresores.
- Cinismo, o el opuesto: sobreimplicación y rescate.
- Irritabilidad y distancia con la propia familia.
- Sensación de que si usted no está, todo se cae.
- Aumento del consumo de alcohol, o de la propia conducta compulsiva.
- Perder el sueño por un caso, o revisar el teléfono de noche esperando el mensaje.
Lo que la iglesia debe poner por escrito
- Nadie sostiene un caso solo. Cada caso tiene dos personas del equipo informadas.
- Supervisión mensual del equipo de consejería con un profesional externo de salud mental. Es la medida de mayor impacto y la que las iglesias omiten primero por costo.
- Tope de casos por consejero, definido por el equipo.
- Horario con inicio y fin. El teléfono personal del consejero no es la línea de emergencia de la iglesia: para eso está el número del Encargado.
- Terapia propia disponible para el equipo de consejería, costeada por la iglesia.
- Derecho a decir que no a un caso, sin explicar por qué, sin costo en su reputación.
- Pausa obligatoria después de un caso grave.
Una última cosa, que conviene decirle a todo consejero nuevo: usted no es responsable del resultado. Es responsable de escuchar bien, de denunciar cuando corresponde, de derivar y de no desaparecer. La recuperación de una persona no está en sus manos, y creerlo es el camino más corto al agotamiento.
Guion de la primera sesión
Para el consejero nuevo. No es un formulario que se lee en voz alta: es el orden que conviene seguir.
Documento de trabajo. No es asesoría clínica. Revisión anual junto al resto del cuerpo de documentos.